Día de la Libertad de Expresión
El 7 de junio se conmemora en México el Día de la Libertad de Expresión. El artículo 7º de la Constitución Mexicana señala en sus líneas este derecho, así lo hacen también en sus respectivos artículos otros documentos internacionales ratificados por nuestro país como la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, entre otros.
Esos compromisos, tanto nacionales como internacionales obligan a crear una estrategia general que permita el ejercicio de ese derecho en nuestra sociedad.
El derecho a la libertad de expresión implica la posibilidad de cada persona de manifestar libremente sus ideas, mismas que no podrán ser objeto de censura previa y cuyo ejercicio no tendrá más límites que la protección de la moral, la vida privada, los derechos de terceros, el orden público o que no se cometa algún delito.
El ejercicio de la libertad de expresión trae consigo mucha responsabilidad, porque de eso se desprende el derecho de la población a recibir información que le permita construir su propio criterio.
El contexto en el que este año se conmemorará el Día de la Libertad de Expresión es particularmente memorable, por la gran cantidad de información que se ha generado a partir del pasado proceso electoral, así como la facilidad con la que ahora se accede a los datos a través de las redes sociales. Estos son elementos que permiten dar rienda suelta al derecho que ahora se señala.
Pero ello también trae consigo un deber, porque la sociedad se encuentra en un momento coyuntural entre ser indiferente y encontrar una causa que los motive a salir a las calles a manifestar su descontento, por lo que la información que se vierte en los diferentes medios de comunicación tiene que hacerse con el pleno conocimiento de que puede activar una necesidad social de manifestar descontento.
La libertad de expresión implica la posibilidad de formar y de informar, pero también puede tergiversarse y desinformar y evitar ese proceso formativo.
Sirvan estas líneas para expresar mi reconocimiento para todas y cada una de las personas que, desde su trinchera, en un medio de comunicación como la radio, la televisión o los periódicos, así como de las diferentes plataformas digitales, a través de la escritura, la fotografía, el video o los diversos medios de expresión, hacen ejercicio de ese derecho de manera responsable, que hacen de manera cotidiana una labor, no solo de información y de comunicación, sino de formación, difusión, investigación, entre otras funciones que directa o indirectamente realizan.
La pluma, la cámara fotográfica, la grabadora, el celular, la computadora, el papel, entre otras muchas cosas, como herramientas básicas para el ejercicio de una labor tan loable como es la comunicación, no tienen sentido si no están ustedes, periodistas, comunicadores y comunicadoras, locutores y locutoras, reporteros y reporteras, todas y todos ustedes son quienes contribuyen de manera directa a la conformación de una conciencia social, por ello felicitarles por su gran labor de investigación y confrontación de ideas con responsabilidad.
Otro compromiso importante con el ejercicio del derecho de libertad de expresión lo tienen también los dueños de los medios de comunicación, porque invertir en la manifestación de ideas puede no ser rentable en términos económicos, pero sí lo es para fomentar el ejercicio de un derecho con relevancia social.
Igual que los medios de comunicación pública, social y universitarios que, desde su campo de acción e injerencia, son corresponsables de la construcción social y al cumplir con una función social, el compromiso debe ser todavía mayor.
Una felicitación a la Coordinación de Comunicación Social de la UAZ, en especial a todas las personas que ahí laboran, por su compromiso con la libertad de expresión, por la calidad del trabajo que realizan y por el profesionalismo con el que desempeñan sus funciones.
