ZACATECAS. Debido a la escasez de lluvia y al incremento de temperatura, el lago La Encantada se seca con extrema velocidad, pues hasta el momento se encuentra aproximadamente a 70 por ciento de su capacidad natural.
Al ser considerado un pulmón en la capital, la falta de precipitaciones y el calor extremo ocasionan que el líquido se evapore del lago, además los patos que habitan el lugar viven en un espejo de agua no muy adecuado y también padecen hambre.
Las aves le perdieron el temor a los visitantes y se les acercan para pedir alimento en un lugar que era de recreación y convivencia con la naturaleza y que ahora es una escena trágica, sombría y depresiva para quienes acuden a realizar actividades deportivas y paseos.
Ante la falta de precipitaciones, la poca agua que queda en el lago está estancada, lo que ocasiona que se comience a generar lama y olores fétidos ante la falta de movilidad.
Ante las extremas temperaturas no solo se ven afectadas las instalaciones del parque sino que la economía de los comerciantes también, quienes sufren de una reducción en sus ventas de hasta 50 por ciento, pues los visitantes no acuden con regularidad para no exponerse a los rayos del Sol.

