LUIS MOYA. Los restos de uno de los camiones incendiados desde la madrugada del 6 de mayo continuaban humeando a un costado de la carretera federal 45, en el sentido Zacatecas –Luis Moya, justo a la entrada del municipio y es un recordatorio del miedo con el que viven sus habitantes.
“Llevábamos todo el año en santa paz”, dijo un hombre que se gana la vida al preparar y vender jugos en un pequeño puesto ubicado en la salida a Aguascalientes. “A partir del fin de semana pasado, el temor que una vez estuvo en nuestra comunidad y que se había olvidado, resurgió”, expone.
Recordó que años atrás, la extorsión y los secuestros estaban a la orden del día, pero la situación mejoró poco a poco, la gente volvió a la normalidad, hasta que los hechos violentos de nuevo despertaron el miedo en la población.
Toque de queda
Sin que haya un decreto oficial, a partir de la semana pasada “la gente comenzó a guardarse en sus casas temprano, como si fuera un toque de queda”, expresaron los habitantes, quienes señalaron que no pasan de las 20 horas cuando la gente desaparece de las calles.
Después de las 21 horas no hay dónde cenar, “ni los taqueros abren”, explicó un chofer de transporte de carga, que ante la soledad decidió ir hasta Ojocaliente, en su paso por la entidad.
Encontrar qué comer en Luis Moya al caer la noche se volvió una travesía, pues pocos lugares se atreven a abrir sus puertas. Las opciones se reducen a tiendas de conveniencia, que de igual manera, al ocultarse el Sol, atienden a puerta cerrada, y las que eran de 24 horas, suspenden las ventas a más tardar a las 22:30 horas.
Los servicios como gasolineras, lugares para hospedaje y hasta los propietarios de puestos callejeros de comida, optaron por tomar sus precauciones, pues en cuanto oscurece dejan de trabajar.
Minutos de miedo
Un velador, quien fue testigo de los bloqueos carreteros, precisó que tuvo que esconderse en los tinacos, ya que sujetos armados querían entrar a la finca donde trabaja. Enfatizó que fueron minutos de miedo y después de ese día, esconde los autos de la empresa en una bodega trasera, apaga luces, se encierra y pide a dios que lo cuide.
Tras los bloqueos, la delincuencia mostró que “ellos mandan”, por esto la población sale a las calles con el temor de que nuevamente se suscite una ola de violencia, pues no hay autoridades que los contengan, advirtieron.
Los comerciantes de ropa también dijeron que tienen temor de que se registren hechos de violencia, ya que al estar en la pasada están más expuestos, aunque precisaron que afortunadamente no han sido víctimas de delitos.
Señalaron que sus horarios no los exponen tanto, porque cierran sus puertas entre las 18 y 19 horas, cuando todavía hay luz, y pueden trasladarse a sus hogares sin tanto riesgo.
Poca vigilancia
Pese a los hechos violentos que se vivieron de manera general en la entidad y que Luis Moya no quedó exento, hay poca vigilancia en las calles y durante las noches, “las autoridades brillan por su ausencia”, se quejaron algunos pobladores.
Varios vecinos de la zona centro denunciaron que casi no hay patrullajes durante el día, y solo de vez en cuando los policías estatales visitan el municipio, pero de entrada por salida, por lo que solicitaron presencia policiaca las 24 horas.
Asimismo, hay quienes dijeron que los municipales solo sirven para apoyar en la vialidad en las escuelas, y aunque están agradecidos, solicitaron que se intensifiquen los trabajos de vigilancia tanto en la cabecera, las comunidades y los caminos, pues éstos se encuentran en manos de los delincuentes durante las noches, principalmente.

