MADRID. La primera tarde de la Feria de San Isidro 2024 registró una entrada hasta la bandera, colgándose muy pronto el cartel de No hay billetes.
Se trató de una jornada llena de expectación que marcó la aparición de Morante de la Puebla, así como de Diego Urdiales, en la confirmación del joven García Pulido.
Un encierro de Alcurrucén, bien presentado, que desde el reconocimiento por la mañana llamó la atención.
Sin embargo, todo quedó en eso: poco juego de los toros, con la salvedad del tercero de Diego Urdiales, que a la postre dio una vuelta al ruedo.
Morante de la Puebla y el arte plagado en una primera faena que terminó diluyéndose fatídicamente con la espada; dos avisos y una bronca monumental, tan de él, tan de Madrid. Con su segundo, un toro que se acabó en el caballo, poco pudo hacer.
Decoroso estuvo García Pulido con el astado de su confirmación, consiguiendo saludar en el tercio; poco que contar del sexto, que no dio opciones.
PULIDO, MOMENTOS RELEVANTES
Abrió plaza Afectuoso, de Alcurrucén, un ejemplar bien presentado que en caballos poco quiso saber. Por su parte, García Pulido la tarde en que confirmaba su alternativa se encontró con un astado codicioso y de gran transmisión, fijo, y que acudió a su muleta corriendo la mano diestra en las primeras series portentosas.
Por el izquierdo perdió el ritmo de la faena, regresando muy pronto a su clara apuesta por el derecho con un toro que no le permitió error alguno.
El confirmante por momentos no se encontró, pero quiso finalizar con determinación y entrega, dejando una estocada entera -muy mal colocada- en la Suerte Suprema.
Petición de oreja que al final, con justa razón, no fue concedida, quedando en una ovación en el tercio.
Bandido, el cierra plaza, tuvo mayor movilidad, pero ello no significó que tuviera transmisión o calidad. Correcto estuvo García Pulido, se esforzó y lo intentó y al paso dejó muletazos de calidad, pero sin series ligadas. Palmas tras su labor.
MORANTE, EL ARTE DE LO EFÍMERO
El segundo, Rompe Olas, de 580 kilos, correspondió a Morante de la Puebla, que comenzó de buena manera su faena con muletazos por bajo.
El gozo se fue al pozo y muy pronto todo terminó; hubo profundidad en algunos muletazos por el izquierdo, sí, bajo esa genialidad y duende. Pinceladas y el arte presente, no necesitó nada más. El pecado y una penitencia para Morante. La espada, todo se borró, una bronca acostumbrada y dos avisos.
Con el cuarto de la tarde, Tamborilero, de 538 kilos, Morante de la Puebla y un trincherazo que marcó el prólogo de su faena; destellos apenas de lo que pudo ser y no fue, pues decidió abreviar.
El de Alcurrucén se fue a menos muy pronto, y es que el castigo en varas fue excesivo. Pitos para Morante de la Puebla.
LA TORERÍA DE DIEGO
El tercero de la tarde, Amoroso, de 548 kilos, con el que estuvo excelso Diego Urdiales con el capote tras la Suerte de Varas.
El torero riojano brindó a la afición madrileña para comenzar un trasteo por el pitón derecho, frente a un astado que apuntó transmisión, casta y calidad.
Muy pronto encontró el ritmo Urdiales, que ligó dos series por derecho, con mando y torería, probando también por el izquierdo, siendo un ejemplar repetitivo, gustándose por este lado, cuajando otras dos series.
No dudó en regresar al toreo derechista y aquí deletreó los muletazos finales.
García Pulido, ovación en el tercio. Certero con el acero para tener petición mayoritaria, que no se concedió, dando una vuelta al ruedo.
El quinto de la tarde, Chalino, de 543 kilos, segundo del lote de Diego Urdiales. Un animal manso, áspero, que embestía muy descompuesto, pegando los arreoneos, por lo que no había nada por hacer. Urdiales abrevió y se retiró entre palmas tras el esfuerzo.
Fotos por Manolo Briones.












