HUESCA. El mexicano Joselito Adame y Ginés Marín abrieron este viernes la puerta grande en Huesca, en la segunda de la feria de la Albahaca, en una tarde en la que Morante de la Puebla, quien reapareció tras su lesión en la muñeca, dejó destellos de su torería, aunque no sumó trofeos por el mal uso de los aceros.
Joselito Adame salió desde el primer momento dispuesto a agradar al respetable, ya desde que se abrió de capote frente al segundo, al que cuajó una faena muy variada y completa, y con los oportunos guiños al graderío de sol.
Mató de una buena estocada y cortó las dos orejas gracias, también, a la generosidad del palco.
En el quinto, justo de fuerzas y a la defensiva, Adame volvió a poner toda la carne en el asador en una faena de entrega absoluta y en la que llegó a salir por los aires hasta en dos ocasiones, mientras toreaba de rodillas.
Otra vez funcionó la espada a la primera y otras dos orejas para él, premio para el que contó nuevamente con la benevolencia del presidente.
Trofeo concedido
Ginés Marín no quiso ser menos y ya en su primero, tercero de la suelta, enfrentó a un buen toro de Bañuelos. El extremeño sacó a relucir el buen gusto que atesora en una faena sobre ambas manos, aderezada con adornos muy a modo y rubricada de una buena estocada.
Aquí el criterio del “usía” desconcertó a todos, pues únicamente le concedió un trofeo.
Ya en el siguiente Marín volvió a salir por todas, ante un toro noble pero falto de raza, al que exprimió en una notable faena en la que fue cogido sin consecuencias, de lo mucho que tuvo que exponer con el animal ya en las últimas. Volvió a matar bien y aquí sí que le concedieron el doble trofeo.

