Con una lija en mano, una camioneta pick up en preparación para ser pintada, entre solventes, fibra de vidrio y con el compresor de aire preparado, Elizabeth Varela Flores trabaja como hojalatera para sostener a su familia.
Ante el despido que sufrió de un restaurante y complicaciones económicas, la zacatecana tomó la decisión de aprender hojalatería y pintura automotriz y con ello puso un taller, junto a su esposo, en la comunidad Cieneguitas.
Relató que tras cuatro años en los que aprendió a detallar los vehículos, su labor principal es empastar y preparar las unidades para la pintura que aplica su pareja, además de trabajar fibra de vidrio para reparar los tableros y crear facias automotrices desde cero.
Como mujer emprendedora, Elizabeth Varela explicó que no hay límites para desempeñar un oficio que “el género no detenga las ganas de trabajar y salir adelante”.
Lo anterior, ya que le tocó sufrir discriminación en el pueblo, ya que no era muy bien aceptado que una mujer realizará este trabajo, porque “perdura la idea de que los hombres son quienes proveen y la mujer se dedica al hogar”, lamentó la zacatecana.
Expuso que fue de gran ayuda la dedicación y responsabilidad por hacer un trabajo de calidad y a precios accesibles que se pudieron hacer de su clientela, a la que sorprende al demostrar que tiene el conocimiento suficiente para realizar el trabajo.
“Cuando les gusta el trabajo y quedan satisfechos, siento orgullo”, refirió la hojalatera.
Fotos: Jesse Mireles.


