CIUDAD DE MÉXICO.- Para Carmen López-Portillo Romano, Rectora de la Universidad del Claustro de Sor Juana, es claro: la educación es un acto de esperanza, una apuesta al futuro y un ejemplo que permite, a partir de lo que se hace bien, que la comunidad vaya cambiando.
Por eso, está segura de que la llegada a su campus de dos estudiantes sirios podrá impactar positivamente a los alumnos del Claustro.
“Hay que educar con hechos, yo puedo decir ‘somos una universidad humanista, bla, bla, bla; ¡no! con hechos. ¿Cómo se expresa la humanidad? Ayudando a un pueblo, con dos becas, que es lo que podemos por ahora, a cambiar la vida a dos personas y, a lo mejor, es efecto mariposa y después esas personas podrán ayudar a cambiar el mundo”, indicó tras firmar el convenio que hará posible la llegada al Claustro de dos jóvenes sirios.
“Hay una crisis mundial humanitaria tan brutal, tan indignante, tan de quitar el aliento, aquí en el Claustro podemos contribuir en algo a mejorar la situación de esas dos personas, pero también le estamos enseñando a los mil 500 estudiantes que la solidaridad importa, que el ejemplo importa, que los hechos importan y que no podemos ser indiferentes ante lo que está sucediendo”.
Gracias al convenio que firmaron López-Portillo Romano y Francisco Olguín Uribe, embajador y representante de México ante la Comunidad del Caribe, en su calidad de Presidente del Consejo Directivo de Diálogo Intercultural de México Activo, A.C., los jóvenes sirios vendrán a cursar su carrera becados por el Claustro.
Este acuerdo se inserta en el programa Habesha, gracias al cual 14 estudiantes sirios ya cursan sus carreras e México, financiados por universidades y donaciones de particulares.
“Cuando empezamos con este programa, uno de los principales expertos en el mundo en materia de refugiados, que trabajaba en Naciones Unidas, vino a conocer el proyecto Habesha y nos dijo ‘esto que están haciendo es lo que debe hacer, porque en Naciones Unidas les ponemos tiendas de campaña y les damos calorías, y esto, tenerlos meses o años, es una interrupción en su vida”, comentó Olguín Uribe.
“Hay que devolverles a los refugiados la oportunidad de tomar las rindas de sus vida en sus manos y sacarla adelante”.
Olguín Uribe que señaló que ha sido difícil mantener el programa, pues se necesita poco más de un millón de pesos al año, por el estipendio mensual que dan a cada joven, de 10 mil pesos, más los traslados aéreos y que no todas la universidades tienen lugares.
“No pueden volar en líneas aéreas europeas o estadounidense,s tenemos que dar rodeos largos, es caro y complicado”, mencionó.
“Por otro lado, la UNAM nos dijo ‘siempre y cuando pasen el examen de admisión, y éste deja tan escasos espacios, que personas que no hablan español como primera lengua, que no conocen la historia, la cultura, la literatura de México, difícilmente lo van a aprobar, lo vamos a intentar pero sabemos que es difícil”.
Con los dos jóvenes que vendrán al Claustro, serán 16 de Habesha, la meta es llegar a 30, aunque no se tiene la certeza de qué carrera y cuándo la comenzarán.

