El trabajo es una de las adicciones permitidas socialmente, pero no resulta muy distinta a las otras, pues causa fuertes daños a la salud y fractura las relaciones sociales y familiares de los trabajólicos.
Es un problema de muchos: afecta a tres de cada diez mexicanos, de acuerdo con un estudio elaborado por la consultoría empresarial Crecimiento Sustentable.
Para el psicólogo César Eli Barboza, una adicción al trabajo se da cuando una persona desarrolla una compulsión, un deseo o un apego extremadamente fuerte a realizar actividades laborales.
“Las personas que son adictas al trabajo tienen grandes niveles de estrés, con esto la persona puede sufrir problemas de ansiedad y el trabajo le permite saciar esa ansiedad”, explicó.
El psicólogo por la Universidad de Carleton, Ottawa, señaló que una persona adicta al trabajo tiende a descuidar responsabilidades y compromisos con familiares y amigos, pues el trabajo se convierte en la única esfera de su vida.
“La adicción al trabajo hace que la persona descuide a su familia o deje de cumplir otro tipo de responsabilidades, por ejemplo con sus hijos o con amigos”, dijo.
El estudio reveló que la mayoría de los trabajólicos en México son personas que nacieron de 1971 a 1985 y pertenecen a la generación X.
Un detalle indica que 87% de los trabajadores extremos son hombres.
Un trabajólico no sólo se distingue por trasnocharse en la oficina y no despegarse de sus dispositivos electrónicos, en general un adicto al trabajo es negligente en sus compromisos y responsabilidades personales. Los trabajólicos se las ingenian para incorporar otros aspectos de su vida al trabajo.
“Estas personas tienen muchos problemas para delegar el trabajo a otras personas, son adictos a ellos tratar de hacer todo tipo de trabajo en toda circunstancia”, dijo Barboza y aseguró que “estas personas tratan de incorporar otros aspectos de su vida con el trabajo, por ejemplo un trabajólico podría iniciar un nuevo hobbie, tratando de hacer un nuevo negocio, con lo que el hobbie se convierte en más trabajo”.
Existen múltiples motivos para que una persona se convierta en adicto al trabajo, pero es importante destacar que las personas trabajólicas pertenecen a una generación que está arraigada a la idea de que se debe trabajar incesantemente, como ocurrió con la generación de los “baby boomers”.
Una adicción al trabajo conlleva múltiples problemas de inestabilidad, depresión, frustración e ira; emociones que tienen un desempeño negativo en los resultados del trabajo.
